Suelos

SUELOS

De las interacciones entre el clima y el relieve de El Ejido se derivan los suelos y la cubierta vegetal. La fisonomía de su espacio agrícola está estrechamente vinculada a las contingencias climáticas. Las opciones de utilización agrícola del suelo dependen de su fertilidad, derivada de la proporción existente del componente sólido mineral y orgánico, líquido (agua) y gaseoso (fundamentalmente vapor de agua y aire) y de ciertas condiciones físicas y químicas de las tierras, es decir, las características de los suelos han sido elemento decisivo en la ordenación del espacio de El Ejido a través del tiempo, espacio en el que pronto se establece una relación de competencias entre el hombre y el medio y que se manifiestan en el paisaje por medio de formas típicas del medio natural o por organizaciones antrópicas.

En el espacio agrícola el significado de suelo y clima cambia de acuerdo con las técnicas y los objetivos económicos de la sociedad que lo utiliza (en nuestra zona esto es bien patente con la corrección y suelos, la fertilización, instalación de invernaderos, etc.), pero las limitaciones naturales pesan siempre en la utilización del espacio agrícola, siendo difícilmente reductibles, máxime en el periodo que va del siglo XVI al XIX.

Los suelos de que disponen las comunidades agrarias morisca y repobladora del último cuarto del siglo XVI, en el actual municipio de El Ejido, presentan una considerable variedad, desde los salitrosos (proximidades de la costa) y rocosos, hasta los de aluvión arcillosos de las cañadas, pasando por los suelos pedregosos y sueltos, habiéndose desarrollado en bastantes casos sobre materiales de aporte procedentes de la Sierra de Gádor, que se caracterizan por su heterogeneidad y carácter carbonatado.

En algunos sectores las superficies pliocuaternarias presentan suelos en los que destacan la existencia de importantes costras calizas fuertemente cementadas.

En el Campo de Dalías (actual municipio de El Ejido) el suelo se ha formado bajo una sequía acusada, siendo muy poco potente y de tendencia básica cuando los materiales son calizos. La circulación del agua es escasa, por lo que el carbonato cálcico no es arrastrado y queda en la superficie o muy próximo a ella.

La comunidad agraria islámico/morisca y posteriormente la repobladora encontró en el Campo de Dalías importantes sectores de cañadas de suelos arcillosos, más evolucionados que los del resto del territorio, formados a partir de aluviones finos arrastrados por las aguas procedentes de la Sierra de Gádor y depositados en las partes más bajas, dando origen a los llamados localmente “suelos de cañadas”. Estos suelos fueron los primeros en conocer una organización antrópica, resultando un paisaje derivado de un espacio humanizado modificado, pues si bien la comunidad islámica no introdujo unas modificaciones tan importantes como en la Vega/Huerta de Dalías, construyendo la llamada Acequia del Campo y como por otra parte estas cañadas, gracias a la explotación ganadera, recibían cierto abonado orgánico, que unido a las formas y sistemas de cultivo, representaban ya cierta modificación de la naturaleza de las tierras y una clara transformación del paisaje gracias al regadío.

En el resto de los suelos destinados preferentemente a aprovechamiento ganadero predominaban las formas típicas del medio natural, aunque no totalmente, pues sobre ellos se actuaba selectivamente, como en el caso de las roturaciones que originaron los llamados localmente “derramaderos” de las diferentes cañadas, así como también sectores destinados al cultivo de cereales de secano.

En el apartado correspondiente a Agricultura de este informe se hace un estudio más amplio de los suelos del municipio de El Ejido.

 

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